Un estudio reciente de Agora Agrar revela que la alimentación es responsable de aproximadamente un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el consumo en Alemania, alcanzando las 235 millones de toneladas de CO₂-equivalentes anuales.
El análisis, que considera la cadena de valor completa, desde la producción agrícola hasta el consumo doméstico, identifica que el 70% de estas emisiones provienen de productos de origen animal, siendo los lácteos los más perjudiciales para el clima. En la producción agrícola se generan 150 millones de toneladas de CO₂-equivalentes, mientras que los consumidores son responsables de 60 millones de toneladas. El comercio y la transformación de alimentos contribuyen con solo 23 millones de toneladas.
Según el estudio, para reducir estas emisiones, es fundamental implementar políticas ambiciosas en materia de alimentación, incentivar una agricultura más eficiente en términos climáticos, restaurar turberas y expandir el uso de energías renovables. Harald Grethe, co-director de Agora Agrar, enfatiza que una alimentación respetuosa con el clima requiere tanto decisiones individuales como políticas gubernamentales.
Cuatro pilares para una alimentación sostenible
Entre las medidas clave propuestas se encuentra la promoción de una dieta más basada en plantas, facilitando a los consumidores la elección de alimentos saludables y sostenibles. Asimismo, se sugiere incentivar prácticas agrícolas que reduzcan las emisiones, como tecnologías en la ganadería y una fertilización eficiente. La restauración de turberas agrícolas podría reducir las emisiones en un 11%. Christine Chemnitz, también co-directora de Agora Agrar, destaca la importancia de políticas a largo plazo que compensen los costos de la restauración de turberas.
El estudio también subraya la necesidad de expandir el uso de energías renovables a lo largo de toda la cadena de valor alimentaria, ya que casi la mitad de las emisiones provienen del uso de combustibles fósiles.
Un indicador para medir el progreso
Para monitorear la evolución de las emisiones y su contribución a los objetivos climáticos, Agora Agrar ha desarrollado un indicador que mide las emisiones de gases de efecto invernadero por persona y año. Este indicador permitirá evaluar la eficacia de las políticas implementadas y fomentar un debate informado sobre el tema, según Tanja Dräger, autora principal del estudio.
El estudio se basa en un análisis del ciclo de vida de una cesta de la compra promedio en Alemania, que incluye 58 grupos de alimentos y bebidas, considerando las emisiones generadas en cada etapa, desde la producción hasta el consumo, incluyendo la fabricación de insumos agrícolas como fertilizantes y pesticidas.
Agora Agrar publica este estudio en el contexto de los datos actuales de proyección de emisiones de gases de efecto invernadero del Umweltbundesamt (Agencia Federal de Protección Ambiental de Alemania) y del programa de protección climática del gobierno federal, que señalan potenciales sin explotar para la mitigación del cambio climático en la agricultura y la alimentación.
Fuente
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