A simple vista, Encelado, que orbita Saturno, se asemeja a una silenciosa esfera de hielo. Sin embargo, bajo su corteza congelada, se esconde uno de los mundos más activos del Sistema Solar.
Datos obtenidos por la misión Cassini de la NASA revelan enormes chorros que emergen de fracturas en el polo sur de la luna, conocidas como «rayas de tigre». Estos chorros, que expulsan vapor de agua, partículas de hielo y moléculas orgánicas a velocidades superiores a los 1.200 kilómetros por hora (800 millas), demuestran el alto grado de actividad geológica de Encelado.
NIEVE QUE CAE DEL INTERIOR
Los científicos describen esta actividad geológica como un fenómeno de «nieve inversa». Si bien parte del material expulsado se escapa al espacio y se mezcla con los anillos de Saturno, una porción significativa se congela y vuelve a caer sobre la superficie de la luna.
A diferencia de la nevada en la Tierra, que ocurre desde las nubes hacia abajo, este ciclo se produce cuando el agua es expulsada desde un océano subterráneo y luego regresa a la superficie. Este proceso renueva constantemente la superficie de Encelado, rellenando las grietas y ocultando los cráteres, creando una gruesa y lisa capa de hielo.
Los datos recopilados por Cassini al atravesar estas erupciones han generado resultados emocionantes para los astrobiólogos. Las partículas de hielo no solo contienen agua, sino también dióxido de carbono, monóxido de carbono y, lo que es más importante, fósforo, un componente fundamental de la vida.
La presencia de fósforo, vital para la formación del ADN y la transferencia de energía celular, fortalece la teoría de que el océano subterráneo de Encelado podría ser habitable. Los datos también sugieren que los procesos químicos en el océano generan energía, de forma similar a una «pila», ofreciendo un entorno que podría sustentar la vida biológica.
HISTORIA OCULTA EN LAS CAPAS DE NIEVE
Según los investigadores de la NASA, esta «nieve criovolcánica» que regresa a la superficie actúa como un depósito natural de datos. Cada capa encapsula información sobre la salinidad del océano, la diversidad de materia orgánica y sus minerales.
El objetivo actual de la comunidad científica es aún más ambicioso: diseñar un vehículo capaz de aterrizar sobre esta «nieve alienígena», en lugar de simplemente atravesar las erupciones. Si se logra, se podrían perforar las capas de hielo y finalmente responder a la pregunta de si existe vida, aunque sea a nivel microscópico, en el océano de Encelado.
Los hallazgos de la NASA también revelan una paradoja: en esta luna de frío glacial, la «nieve que cae hacia arriba» es, en realidad, la mayor evidencia de un océano potencialmente vivo que se calienta en las profundidades.
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