Según documentos revelados el 30 de enero por la justicia estadounidense, el condenado por pedofilia Jeffrey Epstein mantenía estrechos vínculos con figuras del Kremlin, además de su conocida predilección por mujeres rusas jóvenes. Atraído por las oportunidades financieras que ofrecía la emergente Rusia, a la que percibía como una tierra de oportunidades, y fascinado por sus oligarcas, Epstein había tejido una red de contactos con responsables gubernamentales. Entre 2011 y 2019, actuó como intermediario para representantes de la élite rusa, tanto en orgías sexuales como en transacciones inmobiliarias y operaciones financieras en paraísos fiscales.
No obstante, su reiterado deseo de reunirse con Vladimir Putin no se concretó, al parecer, ni tampoco pudo viajar a Rusia a pesar de múltiples solicitudes de visado, incluyendo una presentada en 2011 a invitación de Vympel, la organización de veteranos de los servicios especiales.
En una carta enviada el 24 de junio de 2018 al entonces primer ministro noruego Thorbjorn Jagland, cercano al líder del Kremlin, Epstein le solicitó organizar un encuentro con Serguéi Lavrov, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, a quien prometía proporcionar “información”.
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