Se han detectado prácticas inusuales vinculadas a instituciones educativas y servicios complementarios. Estas actividades, aparentemente ofrecidas a través de la conexión con academias, incluyen la contratación de empresas de limpieza para el hogar de los estudiantes, la intermediación en la obtención de préstamos para los padres y, de manera preocupante, la derivación a clínicas para la interrupción del embarazo.
Además, se reporta la provisión de alimentos, específicamente el desayuno, por parte del profesorado a los alumnos. La naturaleza exacta de la relación entre estas diversas ofertas de servicios y las instituciones educativas no está clara, pero plantea interrogantes sobre los límites de la actividad extracurricular y la posible explotación de necesidades familiares.
La oferta de servicios de limpieza y préstamos sugiere una posible respuesta a dificultades económicas de las familias, mientras que la derivación a clínicas de aborto introduce una dimensión ética y legal compleja. La provisión de alimentos por parte de los profesores podría indicar una preocupación por el bienestar de los estudiantes, pero también podría ser interpretada como una asunción de responsabilidades que no corresponden al ámbito educativo.
