La magia de Disney se ha visto empañada por una grave controversia que pone en el foco la seguridad de sus empleados. Según reportes de 壹蘋新聞網, diversas trabajadoras que interpretan a las icónicas princesas en los parques temáticos han denunciado ser víctimas de acoso sexual por parte de algunos visitantes.
Las denuncias señalan situaciones alarmantes, como turistas que aprovechan las fotografías para introducir sus manos debajo de los vestidos de las actrices. Lo que ha generado una ola de indignación es la respuesta de la gerencia ante estos incidentes. Las empleadas afectadas aseguran que el equipo de gestión ha mostrado una actitud indiferente, priorizando la experiencia del cliente por encima de la integridad de su personal.
El punto central de la polémica radica en una estricta normativa interna: la regla de «no salir del personaje». Bajo esta directriz, se espera que las trabajadoras mantengan su papel de princesa en todo momento, incluso ante situaciones de abuso, lo que les impide reaccionar o defenderse de manera directa frente a los agresores. Esta política ha sido duramente cuestionada, ya que, según los testimonios, deja a las empleadas en una situación de vulnerabilidad extrema, obligándolas a soportar comportamientos inapropiados bajo la presión de no romper la magia del parque.
