El proyecto ferroviario Rail Baltica se encuentra en el centro de una intensa controversia en Letonia, donde la adquisición de desvíos de vías ha desencadenado un fuerte enfrentamiento político dentro del gobierno.
A pesar de la tensión, una revisión oficial del servicio determinó que no se cometieron infracciones legales en el proceso de compra de los componentes para «RB Rail». Sin embargo, la confirmación de que el procedimiento se ajustó a la ley no ha sido suficiente para cerrar la disputa.
La polémica ha escalado hasta provocar debates acalorados entre ministros. Valainis ha expresado una crítica severa hacia la competencia de los responsables, manifestando que resulta «difícil creer que quienes integran estas comisiones sean tan estúpidos».
En este contexto, Ojārs Daugavietis ha señalado una contradicción fundamental en el caso, planteando la idea de que una compra puede ser legal y, aun así, representar un problema. Esta postura refleja la preocupación generalizada sobre la gestión financiera del proyecto, mientras en el seno del gobierno se cuestiona cómo se están «quemando» millones de euros en la ejecución de la infraestructura.
