La creciente tensión geopolítica y el reciente conflicto en Irán han puesto de manifiesto una preocupante escasez de interceptores de misiles en los arsenales de Estados Unidos, según reportes de Bloomberg y análisis de expertos en defensa. Esta situación plantea riesgos estratégicos a largo plazo si la operación “Epic Fury” se prolonga, ya que la reposición de estos sistemas no puede seguir el ritmo de su consumo en un conflicto extendido.
Kelly Grieco, analista del Stimson Center, advierte que “no se pueden reemplazar estos misiles de la noche a la mañana”, y que su reconstrucción podría tomar años. Actualmente, el arsenal estadounidense incluye sistemas como el Patriot, el Aegis Combat System (SM-3/SM-6) y el THAAD. A diciembre de 2025, la Agencia de Defensa de Misiles disponía de 414 interceptores SM-3 y 534 THAAD.
Si bien la producción de misiles Patriot PAC-3 ha ido aumentando, con un acuerdo reciente con Lockheed Martin para producir aproximadamente 2,000 misiles anuales, los interceptores SM-3 y THAAD, considerados más efectivos contra misiles balísticos, son los que podrían verse más afectados por el desgaste. Lockheed Martin incrementó su producción de PAC-3 MSE en más de un 60% en los últimos dos años, entregando más de 600 unidades en 2025, un aumento del 20% con respecto al año anterior.
La proliferación de amenazas de misiles ha convertido a los interceptores en un componente esencial para participar en futuros conflictos, obligando al Departamento de Defensa a aumentar sus adquisiciones o a reconsiderar sus intereses regionales, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Este aumento en la demanda también ha atraído la atención de empresas emergentes en el sector de la defensa, que ven en el mercado de interceptores una oportunidad de crecimiento.
T3 defence, por ejemplo, ha reportado un aumento significativo en la demanda de sistemas de defensa aérea, anticipando una mayor necesidad de interceptores en el futuro cercano.
