Existe un reconocimiento creciente sobre el impacto que los trastornos del sueño tienen en las enfermedades respiratorias, particularmente en la relación entre la calidad del sueño y los resultados clínicos en pacientes con enfermedad pulmonar intersticial (EPI).
Estudios recientes indican una alta prevalencia de problemas del sueño en cohortes de pacientes con EPI, lo cual tiene un impacto negativo significativo en la supervivencia, la progresión de la enfermedad y la calidad de vida. Específicamente, se ha encontrado que la apnea obstructiva del sueño (AOS) afecta entre el 44% y el 72% de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial.
Además de la AOS, la hipoxemia nocturna es relativamente común, incluso en aquellos casos donde no se presenta apnea obstructiva. Estos trastornos del sueño pueden predecir una mortalidad más elevada y una progresión más rápida de la enfermedad.
En relación con el tratamiento, algunos estudios retrospectivos y no controlados han sugerido que el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño podría mejorar los resultados relacionados con la EPI, aunque se señala que aún faltan estudios prospectivos en este campo.
