Marttis Laube, residente de Vasula, construyó con sus propias manos una casa de verano hace varios años, partiendo de un terreno vacío cuando tenía 26 años. Sin ser especialista en construcción, fue aprendiendo poco a poco, guiado por las ideas de su esposa Karin, quien propone los proyectos y él se encarga de ejecutarlos. Con el tiempo, añadió elementos como puertas, bancas, un buzón decorativo y un pórtico, transformando el espacio en un acogedor entorno rodeado de árboles plantados y un pequeño estanque que brinda privacidad y tranquilidad.
Recientemente, amplió su proyecto al construir una pequeña casa de vidrio, que se ha convertido en un lugar especialmente apreciado por su familia. La estructura, ubicada en un declive con vista al lago, refleja el enfoque artesanal y progresivo de Laube, quien destaca que su motivación nace del entusiasmo personal más que de planes predefinidos o diseños formales.
