El estrecho de Ormuz, uno de los corredores comerciales más críticos del planeta, enfrenta una situación de alta inestabilidad debido a la escalada militar en la región. Este paso estratégico es fundamental para la economía global, ya que por él transita aproximadamente una cuarta parte del petróleo mundial transportado por mar, además de volúmenes significativos de gas natural licuado y fertilizantes.
Impacto en los mercados energéticos y costos de transporte
La perturbación de los flujos de navegación ha generado una reacción inmediata en los mercados energéticos. Según análisis de la ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el precio del Brent superó los 90 dólares por barril. Por su parte, Oxford Economics ha proyectado que el Brent podría promediar los 113 dólares por barril durante el segundo trimestre, reflejando el impacto directo de la disrupción en el suministro.
Además del precio del crudo, la crisis ha encarecido las cadenas de suministro globales debido al aumento en los fletes de los petroleros, el incremento de las primas de seguros por riesgo de guerra y el alza en los costos del combustible marítimo.
Disrupciones en el tráfico marítimo y rutas alternativas
El flujo de transporte en el estrecho ha mostrado comportamientos extremos. Oxford Economics advierte que el tráfico de petróleo se ha desplomado casi un 98% en comparación con los niveles previos a la guerra, lo que ha retirado una parte significativa de la oferta del mercado y generado un déficit global. No obstante, reportes recientes de Bloomberght indican que el tráfico ha comenzado a aumentar, alcanzando sus niveles más altos desde el inicio del conflicto.
Esta crisis en Ormuz ha tenido repercusiones en otras rutas globales, provocando un incremento del 10% en el tráfico del Canal de Panamá.
Riesgos para la seguridad alimentaria y economías vulnerables
Más allá de la energía, la estabilidad del estrecho es vital para la agricultura global. Aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes transportado por mar —unos 16 millones de toneladas— transita por este punto. La UNCTAD advierte que esto pone en riesgo el acceso a estos insumos en los países más pobres.

Las economías en desarrollo son las más vulnerables ante estos shocks de precios, ya que sus altos niveles de deuda y el encarecimiento de la financiación limitan su capacidad de absorción frente a crisis similares a las ocurridas durante la pandemia de COVID-19 o el inicio de la guerra en Ucrania.
Perspectivas geopolíticas y medidas de control
La incertidumbre persiste ante la posibilidad de que Irán convierta el bloqueo en una medida permanente, profundizando la crisis. En un intento por gestionar la situación, Irán y Omán se encuentran preparando un protocolo para el monitoreo del tráfico en el estrecho, según informa Investing.com Türkiye.
Mientras que algunos sectores políticos sugieren que el conflicto podría resolverse en pocas semanas, los análisis económicos advierten que los efectos financieros y los costos acumulados para la economía global seguirán creciendo independientemente del cronograma militar.
