Aunque el estrecho no está bloqueado físicamente, Irán lo ha hecho prácticamente intransitable mediante ataques cinéticos y el uso de minas. Esta situación ha restringido las cadenas de suministro globales, provocando un aumento en los precios del petróleo a nivel mundial y elevando el costo de vida para cientos de millones de personas.
Estados Unidos, sus aliados europeos y Japón han manifestado su disposición a tomar “medidas apropiadas” para facilitar el tránsito a través del estrecho. Sin embargo, muchos señalan que tales acciones solo serían viables después de un alto el fuego.
