El tráfico marítimo en el estrecho de Hormuz ha experimentado una paralización total, con la mayoría de las embarcaciones redirigiendo su rumbo hacia el golfo de Omán, según informaron fuentes internacionales.
El incidente ha generado un intenso debate sobre las estrategias geopolíticas de China en la región, analizando si su rol está evolucionando de un actor neutral a un garante de la seguridad marítima en uno de los puntos más críticos del comercio global.
Según la Organización Marítima Internacional, aproximadamente 20.000 marineros y cerca de 2.000 buques permanecen varados en el golfo Arábigo como consecuencia directa de la interrupción del paso.
En medio de la tensión, un representante iraquí anunció la reapertura total del estrecho de Hormuz, una declaración que fue recibida con aprobación por parte del expresidente estadounidense Donald Trump.
Irán, por su parte, aclaró las condiciones bajo las cuales se permitirá el tránsito por el estrecho, introduciendo el concepto de un sistema de «pago por paso» para regular el acceso de las embarcaciones a sus aguas territoriales.
