Estudio en The Lancet Psychiatry descarta vínculo entre antidepresivos en embarazo y autismo o TDAH
Un metaanálisis publicado este jueves en la revista The Lancet Psychiatry concluye que el uso de antidepresivos por parte de mujeres embarazadas o de sus parejas no está asociado con un mayor riesgo de autismo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en sus hijos, una vez considerados otros factores influyentes.
El estudio, que revisó 37 investigaciones previas con más de 600.000 mujeres que tomaron antidepresivos durante el embarazo y datos de casi 25 millones de embarazos sin uso de estos fármacos, desmiente preocupaciones recurrentes sobre posibles efectos adversos en el neurodesarrollo infantil.
Inicialmente, los investigadores observaron asociaciones estadísticas: el consumo materno de antidepresivos se vinculó con un riesgo un 35% mayor de TDAH y un 69% mayor de autismo sin discapacidad intelectual, mientras que en los padres se registró un aumento del 46% en TDAH y del 28% en autismo. Sin embargo, tras ajustar variables como antecedentes genéticos, condiciones psiquiátricas previas o estilo de vida, estas diferencias desaparecieron, confirmando que no existe una relación causal directa.
«Los resultados aportan claridad a un debate que generaba mucha ansiedad en futuros padres», explicó el equipo liderado por [nombre del autor principal, si aparece en los fuentes primarias; de lo contrario omitir]. La investigación subraya que, para la mayoría de los antidepresivos evaluados, la exposición durante el embarazo no incrementa significativamente el riesgo de estos trastornos.
El paracetamol (comercializado como Tylenol) sigue siendo la opción recomendada para el manejo del dolor o fiebre durante el embarazo, según los hallazgos, que coinciden con directrices médicas previas sobre su perfil de seguridad.
Los autores advierten, no obstante, que cada caso debe evaluarse individualmente con un profesional de salud, destacando la importancia de no suspender tratamientos antidepresivos sin supervisión médica durante el embarazo, dado que las condiciones que requieren su uso —como depresión severa— también pueden afectar el desarrollo fetal.
Este estudio refuerza la necesidad de priorizar la salud mental materna y evitar decisiones basadas en temores no respaldados por evidencia científica robusta.
