Un debate ético crucial en la medicina se centra en la tensión entre el principio de “no hacer daño” y el respeto a la autonomía del paciente. Según se discute en Medscape, este conflicto se manifiesta en situaciones como los llamados “códigos lentos”, donde se retrasa la intervención médica agresiva a petición del paciente o su familia, incluso si los profesionales de la salud consideran que dicha intervención podría ser beneficiosa.
Los cuatro principios éticos fundamentales que guían la práctica clínica son la beneficencia, la no maleficencia, la autonomía y la justicia. La autonomía, en particular, es la base para el consentimiento informado, la veracidad y la confidencialidad. Sin embargo, la autonomía del paciente no es absoluta y puede ser limitada si sus acciones causan daño a otros.
Resolver conflictos entre estos principios, especialmente entre la beneficencia y la autonomía, requiere un enfoque sistemático. La discusión de casos específicos ayuda a ilustrar estos dilemas éticos y a encontrar soluciones que equilibren los diferentes valores en juego. Un modelo de atención al paciente que integre aspectos éticos, profesionalismo y experiencia clínica y técnica es esencial para una práctica médica responsable.
