La Unión Europea ha anunciado que cortará el financiamiento a la Bienal de Venecia debido a la decisión de la exposición de permitir la participación de Rusia en su edición de 2026, marcando el regreso del país tras su invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, declaró que, mientras Rusia bombardea museos, destruye iglesias y busca borrar la cultura ucraniana, no debería permitírsele exhibir su propia producción artística en un evento apoyado con fondos europeos.
Kallas calificó el retorno de Rusia a la Bienal como «moralmente incorrecto» y confirmó que la UE tiene la intención de retirar su apoyo financiero, que asciende a aproximadamente 2,3 millones de euros (o 2,4 millones de dólares) durante un período de tres años.
La decisión de la Bienal de readmitir a artistas rusos ha generado críticas generalizadas en toda Europa. La ministra de Cultura de Letonia, Agnese Lāce, quien había liderado una posición conjunta de 25 países europeos pidiendo la exclusión de Rusia, anunció que boicoteará la apertura de la exposición el 9 de mayo si Moscú participa.
Según el Ministerio de Cultura letón, permitir que Rusia participe le daría «legitimidad a través de una importante plataforma cultural europea respaldada por financiación europea» a un Estado agresor sancionado, advirtiendo además que individuos vinculados al pabellón ruso tienen conexiones con estructuras estatales rusas y narrativas prorrusas.
Además, 37 diputados del Parlamento Europeo enviaron una lettera a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a Kallas, instando a la UE a suspender el financiamiento y considerar medidas restrictivas contra personas asociadas al pabellón ruso.
La Bienal ha defendido su postura, argumentando que sigue siendo un espacio para el diálogo donde el arte se mantiene separado de la política, pese a las crecientes presiones políticas y culturales en torno a la participación de Rusia en el evento.
