El primer ministro británico, Keir Starmer, ha destacado “progresos realmente buenos” durante su reciente visita a Pekín, convirtiéndose en el primer jefe de gobierno del Reino Unido en visitar China en los últimos ocho años.
Este viaje se enmarca dentro de una tendencia más amplia: ante la creciente incertidumbre en la relación con Estados Unidos, varios países europeos están buscando estrechar lazos con China. Previamente, el presidente francés Emmanuel Macron también visitó la capital china, y Canadá ha alcanzado un acuerdo comercial preliminar.
Observadores internacionales interpretan estos movimientos como una señal de una reorientación estratégica por parte de Europa.
