Aliados de la OTAN, incluyendo a Reino Unido y Francia, han rechazado participar en el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para establecer un bloqueo en el Estrecho de Ormuz. Esta decisión surge en medio de las tensiones actuales con Irán y propone que cualquier intervención europea ocurra únicamente una vez que finalicen los enfrentamientos.
Detalles del bloqueo estadounidense
El presidente Trump anunció a través de Truth Social que el ejército de EE. UU. Trabajaría con otros países para bloquear todo el tráfico marítimo en la vía fluvial, luego de que las conversaciones del fin de semana no lograran un acuerdo para terminar el conflicto con Irán, el cual inició el 28 de febrero. Posteriormente, el ejército estadounidense precisó que el bloqueo, programado para comenzar el lunes a las 14:00 GMT, se aplicaría exclusivamente a los buques que se dirijan a puertos iraníes o provengan de ellos.
Desde el comienzo de la guerra, Irán ha mantenido bloqueado el estrecho para la mayoría de los navíos, exceptuando los suyos, con el objetivo de hacer permanente su control sobre la zona y, posiblemente, cobrar tasas a los barcos que la transiten.
La postura de los aliados europeos
El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó a la BBC que su gobierno no apoyará el bloqueo, subrayando que, a pesar de las presiones considerables, su decisión es no ser arrastrados a la guerra. En su lugar, los aliados europeos trabajan en una iniciativa para reabrir la vía marítima.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, informó a los gobiernos europeos que el presidente Trump busca compromisos concretos para asegurar el Estrecho de Ormuz. Rutte señaló el 9 de abril que la OTAN podría intervenir si sus 32 miembros acuerdan la formación de una misión. Diversos países europeos han manifestado su disposición a ayudar, pero condicionan su participación a un fin duradero de las hostilidades y a un acuerdo con Irán que garantice que sus embarcaciones no serán atacadas.
