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El pasado 9 de abril, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que Suiza había violado el Convenio Europeo de Derechos Humanos al no tomar medidas suficientes frente al cambio climático. La sentencia, derivada del caso presentado por la asociación KlimaSeniorinnen Suiza, representa un precedente histórico: es la primera vez que un tribunal internacional reconoce que la inacción estatal ante el calentamiento global constituye una violación de los derechos humanos.
La demanda fue impulsada por un grupo de mujeres mayores suizas, quienes argumentaron que la falta de acción climática del Estado pone en riesgo su derecho a la vida y a la salud, particularmente vulnerables ante olas de calor y otros eventos extremos. El fallo subraya que los Estados tienen una obligación positiva de proteger a sus ciudadanos frente a los daños climáticos previsibles.
Tras la decisión, el político suizo Fabian Molina, miembro del Partido Socialista, se manifestó públicamente en apoyo al fallo, destacando su importancia para la justicia climática y la responsabilidad estatal. Su intervención se sumó a las reacciones de diversos sectores que vieron en la sentencia un impulso para acelerar las políticas de descarbonización en el país.
Aunque Suiza había establecido metas de reducción de emisiones —un 20% respecto a 1990 para 2020, un 50% para 2030 y neutralidad de carbono para 2050—, el tribunal consideró que las medidas implementadas, incluida su participación en el Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la UE, eran insuficientes para cumplir con sus obligaciones bajo el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
El caso marca un antes y un después en la litigación climática internacional, abriendo la puerta a futuras demandas basadas en derechos humanos contra gobiernos que no actúen con la debida diligencia frente al cambio climático.
