Las expectativas de inflación son un factor clave para los responsables de la política monetaria. El período de alta inflación posterior a la pandemia ofrece un contexto relevante para analizar cómo estas expectativas influyen en el comportamiento de empresas y consumidores.
Un análisis basado en encuestas revela que las decisiones de las empresas en cuanto a la fijación de precios y salarios estuvieron positivamente correlacionadas con las expectativas de inflación durante el período estudiado. Estas prácticas podrían, a su vez, contribuir a reforzar la inflación.
Por otro lado, las decisiones de gasto y participación en el mercado laboral por parte de los consumidores tienden a mostrar un aumento en la oferta de mano de obra y una reducción en el consumo ante expectativas de inflación elevadas. Este comportamiento podría tener un efecto moderador, en lugar de intensificar, la inflación futura.
