Científicos detectaron una interacción de partículas subterránea en Dakota del Sur que podría representar el primer indicio de materia oscura. El inusual acontecimiento, registrado el 1 de septiembre mediante el experimento LZ, muestra el comportamiento previsto de una partícula masiva de interacción débil, aunque los investigadores piden máxima cautela antes de confirmar un descubrimiento.
Una señal inusual a mil metros bajo tierra en Dakota del Sur
La búsqueda de los componentes invisibles del cosmos ha arrojado un resultado desconcertante. Investigadores que operan un experimento subterráneo a una milla de profundidad en las Colinas Negras de Dakota del Sur han documentado una interacción de partículas que abre la puerta a un posible hito científico. El fenómeno ocurrió en las instalaciones del Sanford Underground Research Facility, ubicadas en el interior de una antigua mina de oro.
El suceso involucró a un átomo de xenón y a otra partícula misteriosa que colisionó de forma muy específica. La colisión transfirió una pequeña cantidad de energía, generando un débil destello de luz ultravioleta y provocando que el núcleo del átomo de xenón se proyectara hacia adelante en un proceso conocido como retroceso nuclear.
La materia ordinaria —aquello que compone las estrellas, los planetas y los seres humanos— apenas representa un 15% de toda la materia del universo. El resto corresponde a la denominada materia oscura, una sustancia que no emite ni refleja luz y permanece invisible ante la tecnología óptica convencional. Su existencia se deduce exclusivamente a través de los efectos gravitacionales que ejerce a escala galáctica.
El funcionamiento del experimento LUX-ZEPLIN y el misterio de las WIMP
Para capturar interacciones tan esquivas, los científicos recurren a sofisticados detectores aislados de la radiación cósmica. La observación actual se produjo en el marco del experimento en curso LUX-ZEPLIN, conocido como LZ, el cual utiliza 10 toneladas de xenón en estado líquido albergadas dentro de un gran recipiente cilíndrico gestionado por el Lawrence Berkeley National Laboratory del Departamento de Energía de Estados Unidos.
El dispositivo busca el momento exacto en el que una partícula hipotética choca contra los átomos de xenón. Los investigadores rastrean los destellos de luz resultantes para determinar qué tipo de elemento provocó el impacto. Las características observadas en este registro se alinean con el comportamiento teórico de una WIMP, acrónimo en inglés de weakly interacting massive particle
(partícula masiva de interacción débil), considerada una de las principales candidatas para explicar la materia oscura.
Aaron Manalaysay, físico de Berkeley Lab y presidente de la Junta Institucional de LZ, señaló que los eventos atípicos en los datos no son inesperados, pero suelen destacar como algún tipo de fondo al analizarlos más a fondo, siendo este el primer ejemplo en cualquier experimento en el que ha trabajado de un evento atípico que parece válido en todos los sentidos, añadiendo que, por supuesto, todavía se devanan los sesos intentando pensar si hay algún mecanismo de fondo poco común que se les haya podido pasar por alto, aunque resulta emocionante preguntarse si esto podría ser el primer indicio de una observación de materia oscura.
El sistema de protección del detector es complejo. Para evitar interferencias de la materia normal, el proyecto aprovecha la gruesa capa de roca subterránea, un tanque de agua y detectores externos diseñados para bloquear los neutrones de fondo, además de herramientas computacionales que permiten separar las señales legítimas de los elementos simulados o ruidos de fondo.
Cautela científica ante un acontecimiento único
A pesar de que el suceso imita con precisión los parámetros teóricos de una WIMP, los responsables del estudio insisten en la necesidad de mantener el rigor analítico. El hallazgo fue presentado en una conferencia científica celebrada en Japón y remitido para su publicación a la revista Physical Review Letters.
Los físicos involucrados recalcan que una única observación no basta para confirmar la detección definitiva de una partícula de materia oscura. En palabras de los autores, el registro podría ser el primer indicio de una observación de materia oscura, aunque se trabaja activamente para descartar explicaciones alternativas.

Sam Eriksen, físico de partículas de la Universidad de Bristol y autor principal del estudio
Desde la Universidad de California en Los Ángeles, la astrofísica y coautora del estudio Alvine Kamaha enfatizó la magnitud del desafío técnico que implica investigar una sustancia que atraviesa el cuerpo humano de forma constante sin dejar rastro perceptible. Los expertos recuerdan que la colaboración internacional detrás del LZ incluye el respaldo de instituciones científicas de diversos países, entre ellos el Reino Unido, Portugal, Suiza, Australia y Corea del Sur, consolidando una red global de investigación dedicada a desentrañar el pegamento cósmico del universo.
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