Un expiloto militar de Estados Unidos financió con 400.000 dólares la compra de la casa de la infancia de Neil Armstrong en Wapakoneta, Ohio, asegurando que la histórica propiedad pase a manos de la sociedad histórica local antes de una venta programada para el lunes.
Ken Schreiber tenía nueve años cuando vio por televisión el alunizaje del Apolo 11 en 1969. Aquel episodio marcó su propia trayectoria hasta convertirlo en piloto de caza de la Fuerza Aérea de EE. UU. y capitán de American Airlines. Al enterarse en agosto de que la vivienda familiar del primer astronauta en pisar la Luna estaba a la venta sin ningún comprador interesado en su preservación, decidió intervenir con sus propios recursos según los detalles difundidos por la prensa local.
Salvan la casa de Neil Armstrong en Wapakoneta
La operación se concretó gracias a una aportación personal de 400.000 dólares que permitió a la Auglaize County Historical Society adquirir el inmueble situado en el número 601 de W. Benton St. Antes de asumir el coste por completo, el donante intentó movilizar a su círculo cercano. Ante la falta de respuestas, optó por sufragar la compra de manera individual para evitar que la residencia histórica cayera en el olvido.
La casona de dos plantas ha funcionado durante años como un punto de referencia para los curiosos que visitan el Armstrong Air and Space Museum, situado en la misma localidad, aunque sus puertas nunca habían estado abiertas al público general. Gerald Siesel, presidente de la organización patrimonial, reconoció las limitaciones financieras de la entidad durante las gestiones para formalizar el traspaso.

Gerald Siesel señaló: «Incluso ahora, cuando se nos presentó esta oportunidad, nos dimos cuenta de que no podemos hacerlo solos».
Consrevan el laboratorio del sótano y los recuerdos de la familia
El edificio albergó los años formativos del futuro comandante del Apolo 11, quien se mudó a esa zona occidental de Ohio durante su adolescencia. En ese domicilio, Armstrong construyó aviones a escala en el comedor y fabricó un túnel de viento en el sótano para realizar sus experimentos aerodinámicos, aficiones que antecedieron a su primer vuelo en solitario y a la obtención de su licencia de piloto a los 16 años.
El inmueble apenas ha cambiado en su estructura exterior desde que la familia lo abandonó a mediados de los años sesenta.
La profesora jubilada Karen Mikesell compró la propiedad en 1988 y la mantuvo prácticamente intacta durante casi cuatro décadas. Durante su etapa como propietaria, la residencia recibió a nueve astronautas, entre ellos Buzz Aldrin.
Karen Mikesell recordó que «y las lágrimas simplemente le rodaban por las mejillas».
Mikesell, de 82 años, relató que Aldrin visitó el dormitorio del segundo piso años después del fallecimiento de Armstrong en 2012 y se emociono al recorrer los espacios donde creció su compañero de misión.
Planifican la apertura pública para el centenario
El objetivo principal de la sociedad histórica es restaurar el interior para replicar el aspecto exacto que tenía en la década de 1940. Los responsables ya han comenzado a documentar la distribución original y a planificar las labores de recaudación de fondos necesarias para el mantenimiento a largo plazo.
El calendario previsto por la institución fija como meta principal abrir la casa a las visitas públicas en el año 2030, coincidiendo con la conmemoración del centenario del nacimiento del célebre aviador y explorador espacial.
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