El nuevo entrenador de los All Blacks, Dave Rennie, ha comenzado su gestión marcando un tono de alta exigencia para los jugadores que aspiran a un lugar en la selección nacional.
Rennie ha puesto «en aviso» a los aspirantes, dejando claro que la competencia por integrar el equipo será rigurosa. Esta postura se alinea con un perfil profesional descrito como «implacable y sin complicaciones».
A pesar de su determinación, el técnico enfrenta desafíos significativos en la conformación de su plantilla. Diversas lesiones han obligado a Rennie a caminar por una «cuerda floja» en cuanto a la selección de jugadores, complicando la toma de decisiones para definir el plantel.
Como parte de un proceso de «reinicio» para los All Blacks, el entrenador está rescatando lecciones y experiencias del pasado. En este camino de ajustes, Rennie ha dado indicios de querer renovar la comunicación del equipo, sugiriendo la necesidad de «eliminar parte del lenguaje» utilizado anteriormente para lograr la transformación del conjunto.
