Fantasilandia: Entre el fin de una era en el Parque O’Higgins y los secretos millonarios de sus atracciones
El emblemático parque de diversiones Fantasilandia, un referente que ha marcado a generaciones de chilenos, se encuentra en el centro de la atención mediática. Por un lado, se ha confirmado una noticia que marca un punto de inflexión: el recinto vivirá sus últimas vacaciones de invierno en su histórica ubicación dentro del Parque O’Higgins.
Este cierre anunciado abre un capítulo de nostalgia para los miles de visitantes que han pasado por sus instalaciones, pero también ha dado pie a conocer detalles inéditos sobre el funcionamiento y los costos detrás de la magia de sus juegos.
¿Cuánto cuesta realmente la adrenalina?
Más allá de la despedida del tradicional emplazamiento, el gerente de Fantasilandia ha desvelado uno de los misterios mejor guardados por la industria: el costo de una montaña rusa. Según el ejecutivo, estas complejas estructuras requieren inversiones astronómicas, pudiendo alcanzar cifras de hasta 100 millones de dólares dependiendo de su magnitud y tecnología.
El directivo también aclaró que, ante las dificultades de adquirir atracciones nuevas a precios tan elevados, existe un mercado de segunda mano donde los parques pueden gestionar la compra de juegos, una práctica que permite mantener la oferta de entretenimiento a pesar de las altas barreras económicas.
Mientras el parque se prepara para su etapa final en el Parque O’Higgins, Fantasilandia sigue siendo objeto de interés no solo por su impacto cultural en el país, sino por la compleja logística y los secretos financieros que permiten que sus montañas rusas sigan funcionando para el público.
