Un estudio a gran escala liderado por investigadores de la Universidad de Nottingham ha revelado que los medicamentos utilizados comúnmente para tratar la gota podrían reducir el riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares en personas que padecen esta condición.
Los hallazgos, publicados en la revista JAMA Internal Medicine, sugieren que reducir los niveles de urato en la sangre hasta alcanzar los objetivos recomendados no solo disminuye los síntomas de la gota, sino que también puede ayudar a prevenir eventos cardiovasculares graves.
La investigación fue dirigida por el profesor Abhishek, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nottingham, quien trabajó con colaboradores de la Universidad de Keele y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres en el Reino Unido, la Universidad de Gotemburgo en Suecia y la Universidad Politécnica de Marche en Italia.
¿Qué es la gota y por qué es importante?
La gota es un tipo de artritis causada por niveles elevados de urato en la sangre, lo que puede provocar la formación de cristales afilados en y alrededor de las articulaciones. Esto deriva en episodios repentinos de dolor intenso, hinchazón e inflamación. Esta condición afecta aproximadamente a una de cada 40 adultos en el Reino Unido y la Unión Europea, y se ha vinculado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Para combatir esto, se utilizan ampliamente medicamentos como el alopurinol para reducir los niveles de urato en la sangre. Cuando se administran en la dosis adecuada, estos fármacos ayudan a disolver los depósitos de cristales y reducen la frecuencia de los ataques dolorosos.
Resultados del estudio
Los investigadores analizaron si alcanzar un nivel de urato sérico inferior a 360 micromol/L (6 mg/dL) mediante el uso de fármacos reductores de urato, principalmente el alopurinol, estaba asociado con una disminución del riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
El estudio determinó que los pacientes que tomaron estos medicamentos y lograron reducir exitosamente sus niveles de urato en sangre presentaron un riesgo significativamente menor de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y muerte cardiovascular durante un periodo de cinco años.
