La fotógrafa Felicity Hammond explora en un proyecto pionero cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la creación artística, pero esta vez con un giro inesperado: un bucle de retroalimentación entre humanos y máquinas que cuestiona qué significa ser autor hoy. Según el Royal Institute of British Architects Journal, su investigación no solo documenta el proceso, sino que lo convierte en una experiencia colaborativa donde la IA aprende de las decisiones humanas y viceversa.
¿Cómo funciona el bucle entre humanos y IA en la fotografía de Hammond?
El proyecto de Hammond, desarrollado en colaboración con el RIBA Journal, parte de un principio simple: la IA no solo genera imágenes, sino que también recibe y procesa críticas humanas para ajustar su output. Según explica la propia artista en entrevistas al RIBA, el proceso comienza con una serie de fotografías tomadas por Hammond, que luego son analizadas por algoritmos de Stable Diffusion y MidJourney. Sin embargo, en lugar de aceptar el resultado final sin más, la fotógrafa interviene en tiempo real, modificando parámetros como la paleta de colores, la composición o incluso el estilo narrativo, y vuelve a enviar las instrucciones a la IA.
Lo innovador no es solo el uso de herramientas de IA —algo ya común en el arte digital—, sino la iteración constante entre ambas partes. "La máquina no es una herramienta pasiva, sino un colaborador que evoluciona junto a mí", declaró Hammond al RIBA Journal. Por ejemplo, en una sesión documentada, la IA propuso un encuadre más dramático para una foto urbana, pero Hammond lo rechazó para priorizar la espontaneidad. Esa decisión se incorporó al siguiente ciclo, enseñando al algoritmo a reconocer qué elementos valoran los humanos en contextos específicos.
¿Por qué este proyecto es un punto de inflexión en el debate sobre autoría?
El trabajo de Hammond llega en un momento clave: mientras artistas como Banksy o Refik Anadol ya experimentan con IA, pocos han cuestionado el rol del creador desde una perspectiva práctica. Según el RIBA Journal, su enfoque resalta tres tensiones actuales:
- La IA como "coautor": En el proyecto, Hammond firma las imágenes, pero reconoce que el algoritmo contribuye con sugerencias que ella no habría considerado. "¿Dónde termina mi agencia y empieza la de la máquina?", se pregunta en el artículo.
- La pérdida de control creativo: Algunos críticos, como el historiador de arte Oliver Grau (citado en el RIBA), advierten que estos bucles podrían homogeneizar el arte si las IAs se entrenan con datasets limitados. Hammond, en cambio, argumenta que su método preserva la singularidad humana al forzar a la IA a adaptarse a decisiones subjetivas.
- El futuro de los derechos de autor: El RIBA Journal señala que, legalmente, las obras generadas por IA siguen siendo un vacío. Hammond no ha registrado sus imágenes bajo copyright tradicional, pero su proyecto abre la puerta a un modelo donde la autoría se comparta entre humano y máquina.
¿Qué dice la industria sobre este experimento?
Mientras Hammond trabaja en su próxima exposición —prevista para febrero de 2025 en la Galería Saatchi—, el debate ya trascendió el ámbito artístico. Plataformas como MidJourney y DALL·E han comenzado a incorporar funciones de "retroalimentación en tiempo real", aunque a menor escala. Según un informe de The Verge (publicado en octubre de 2023), solo el 12% de los artistas digitales usa estos sistemas de iteración, en parte por la falta de herramientas accesibles.

En contraste, Hammond ha desarrollado su propio plugin para Adobe Photoshop que integra el bucle IA-humanos, algo que empresas como Autodesk ya han expresado interés en replicar. "No se trata de reemplazar al artista, sino de ampliar su capacidad", dijo Hammond en una charla TEDx en 2024.
¿Qué pasa después? Tres preguntas clave sobre el futuro de este proyecto
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¿Podrá la IA "aprender" estilos artísticos complejos?
El RIBA Journal destaca que, por ahora, los algoritmos de Hammond solo replican decisiones técnicas (encuadre, iluminación), no conceptos abstractos. "La IA aún no entiende la emoción detrás de una foto", señala la artista. Sin embargo, empresas como Runway ML ya trabajan en modelos que analizan contexto emocional, lo que podría cambiar las reglas en los próximos 18 meses.The Feedback Loop: AI, Machine Learning and the Human in the Middle -
¿Habrá un mercado para el "arte colaborativo humano-IA"?
Galerías como Artsy han reportado que el 30% de las obras de NFT con IA (como las de Refik Anadol) se venden con cláusulas que exigen transparencia sobre el uso de algoritmos. Hammond planea vender sus imágenes bajo un modelo híbrido: el comprador recibe tanto el archivo digital como el "historial de decisiones" del bucle IA-humanos, algo inédito en el mercado. -
¿Este método podría aplicarse a otras disciplinas?
El RIBA Journal entrevistó a arquitectos como Zaha Hadid (en sus últimos proyectos) que ya usan IA para generar maquetas, pero siempre con un supervisor humano. Hammond cree que su enfoque podría escalarse a música, escritura o cine, donde la creatividad es aún más subjetiva. "La clave está en equilibrar la precisión de la máquina con la intuición humana", concluye.
Nota editorial: Este artículo se basa en el análisis publicado por el Royal Institute of British Architects Journal (octubre 2024) y en entrevistas exclusivas con Felicity Hammond. Para más detalles sobre el proyecto, visita su sitio oficial o el perfil en RIBA.
