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La variedad de opciones para incorporar fibra a la dieta es amplia: desde vegetales y frutas, hasta legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales.
Sin embargo, los expertos recomiendan diversificar los tipos de fibra consumidos, ya que no todas poseen las mismas características y beneficios.
Por ejemplo, las fibras presentes en alimentos como la avena y la cebada contribuyen a la regulación de los niveles de glucemia y al control del colesterol en sangre.
