La fibra dietética juega un papel crucial en la salud digestiva, regulando los movimientos intestinales y reduciendo el tiempo que las sustancias nocivas permanecen en el cuerpo. Además, facilita la eliminación de toxinas, como los metales pesados.
Los beneficios de una dieta rica en fibra se extienden más allá del sistema digestivo. Se ha demostrado que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y ofrece protección contra enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Para aumentar la ingesta de fibra, los expertos recomiendan incluir en la dieta alimentos como manzanas, aguacates, legumbres, avena, productos de trigo integral, frutos secos y verduras.
