En la práctica, Flamengo demostró ser superior. Con un plantel costoso y talentoso, pero más experimentado y técnicamente dotado, Filipe Luis superó a Palmeiras de Abel Ferreira en los tres enfrentamientos de 2025: tanto en los partidos de ida y vuelta del campeonato brasileño, como en la final de la Libertadores disputada en campo neutral.
Es el segundo año consecutivo en que el hasta entonces aclamado entrenador sucumbe ante un rival. En 2024, Botafogo, bajo la dirección de Artur Jorge, ganó tres de los cuatro enfrentamientos, incluyendo un empate, eliminando a Palmeiras de la Libertadores y derrotándolos en su propio estadio, en lo que se consideró una especie de «final» del Brasileirão.
El fútbol brasileño se encuentra en constante transformación, un proceso que se acentuó con la llegada de Jorge Jesus entre 2019 y 2020. Abel Ferreira llegó a dominar las competiciones, pero su rendimiento desde el año pasado dista mucho de ser suficiente.
Está a punto de completar dos años sin títulos. ¿Poco tiempo? Basta con recordar cuántos títulos conquistó Filipe Luis en un solo año, como se menciona en el primer párrafo. Y todo esto mientras era calificado de «pasante» por los más críticos y exigentes aficionados del Flamengo.
Si Abel Ferreira era considerado casi por unanimidad como el mejor entrenador en actividad en Brasil, esa idea ha quedado superada, tan obsoleta como su propuesta de juego, que ha sido calificada de pobre, especialmente en Lima. Habrá que ver si el portugués, otrora tan aclamado, será capaz de reinventarse y recuperar la hegemonía perdida.
