El gobierno de Filipinas evalúa actualmente la reactivación de la Central Nuclear de Bataan, una instalación construida en la década de 1980 que nunca llegó a operar, en medio de un debate nacional sobre la viabilidad económica y la seguridad de la energía atómica. Mientras las autoridades exploran esta opción para fortalecer la matriz energética, voces locales y expertos advierten sobre los riesgos financieros y de seguridad asociados a la infraestructura, según reportes de medios locales e internacionales.
¿Por qué se considera revivir la central de Bataan?
El interés gubernamental en la planta responde a la necesidad de diversificar las fuentes de energía del país, de acuerdo con The Christian Science Monitor. La central, que ha permanecido cerrada durante décadas, es vista por algunos sectores como una solución potencial para los problemas de suministro eléctrico. Sin embargo, la propuesta enfrenta una fuerte oposición política y técnica que cuestiona si el costo de rehabilitación superaría los beneficios de una planta con décadas de antigüedad.

La postura de las autoridades locales
La oposición al proyecto ha ganado terreno en el ámbito legislativo y municipal. Según Inquirer.net, un legislador de Bataan ha rechazado la propuesta calificándola de «costosa», argumentando que la inversión necesaria para actualizar la planta no es eficiente. En la misma línea, BusinessMirror reporta que el municipio de Morong ha declarado formalmente el área donde se ubica la central como una «zona libre de energía nuclear», lo que añade una barrera administrativa y política significativa para cualquier intento de reactivación.
Críticas sobre seguridad y sostenibilidad
La viabilidad técnica del proyecto es objeto de un intenso debate. Según The Manila Times, expertos han advertido sobre los peligros de intentar poner en marcha una infraestructura que no ha funcionado en más de 40 años. Asimismo, Manila Standard cita a especialistas que cuestionan la narrativa de que la energía nuclear sea «limpia, verde o segura», señalando que los riesgos operativos y el manejo de residuos siguen siendo preocupaciones centrales para los críticos de la medida.
Contraste de perspectivas
Existe una divergencia clara entre la visión gubernamental, que busca soluciones energéticas rápidas para el desarrollo nacional, y las voces locales que priorizan la seguridad y la prudencia financiera. Mientras que los defensores de la central enfatizan la capacidad instalada, los detractores, incluyendo autoridades municipales y expertos citados por la prensa local, sostienen que los costos de mantenimiento y los riesgos inherentes superan cualquier ventaja energética a largo plazo.
