Un nuevo fósil de cocodrilo terrestre descubierto en Hungría está redefiniendo la comprensión de la geografía de Europa durante la era de los dinosaurios.
El equipo de investigación, liderado por el Dr. Márton Rabi de la Universidad de Tubinga (Biogeology Department), junto con Máté Szegszárdi y el Profesor Attila Ősi de la Universidad Eötvös Loránd de Hungría, desafía la hipótesis de que Europa permaneció conectada a África durante el período de los dinosaurios. La investigación se centra en el cocodrilo Doratodon carcharidens.
Anteriormente, la similitud entre los fósiles de cocodrilos extintos encontrados en Europa y especies de África y Sudamérica sugería una separación tardía de Europa de los continentes del sur. Sin embargo, el estudio de un espécimen más completo de Doratodon carcharidens ha llevado a los investigadores a concluir que estas similitudes no se deben a un parentesco cercano, sino a un estilo de vida similar.
Este hallazgo pone en duda la evidencia clave que respaldaba la teoría de una separación continental tardía. El cocodrilo, de aproximadamente 1.5 metros de longitud, se caracterizaba por sus largas patas y una cabeza similar a la de un dinosaurio. El estudio ha sido publicado en la revista Scientific Reports.
Los investigadores recuerdan que hace unos 300 millones de años, durante el período Pérmico, el supercontinente Pangea abarcaba toda la masa terrestre. Alrededor de 200 millones de años atrás, Pangea comenzó a fragmentarse en Laurasia (Europa, Norteamérica y Asia) y Gondwana (el resto de las masas terrestres).
