La policía judicial ha emitido una alerta ante el incremento de fraudes basados en la falsificación de facturas, una modalidad delictiva que se está manifestando tanto a través de canales digitales como mediante el correo postal tradicional.
Fraude digital y manipulación de correos
Una de las variantes más comunes consiste en el envío de facturas falsificadas por correo electrónico, una táctica diseñada para engañar a los usuarios y obtener pagos indebidos. Paralelamente, se ha detectado una modalidad más intrusiva en la que criminales interceptan facturas físicas directamente en los buzones de los destinatarios para posteriormente falsificarlas.
En Bélgica, este método de interceptación postal ha sido analizado en programas de televisión, evidenciando que el engaño puede ser sumamente efectivo debido a que, «a primera vista, nada parece sospechoso», lo que facilita la captación de víctimas.
Advertencias de las autoridades
Desde los organismos policiales se ha advertido que estas estafas se caracterizan por ser «extremadamente rápidas y que, a menudo, se descubren demasiado tarde». La velocidad de ejecución de los criminales dificulta la reacción oportuna de las víctimas para recuperar los fondos.
Ante este escenario, se recomienda a los ciudadanos y empresas mantener una vigilancia rigurosa sobre la autenticidad de las facturas recibidas y adoptar hábitos de verificación antes de proceder a cualquier pago, especialmente cuando los datos de transferencia o el medio de recepción resulten inusuales.
