Un tribunal comercial de Estados Unidos ha propinado un nuevo revés al plan del presidente Donald Trump de imponer aranceles globales del 10%, en un momento en que el mandatario ha amenazado a la Unión Europea con gravámenes aún más elevados.
En una decisión de 2 a 1, un panel de tres jueces del Tribunal de Comercio Internacional determinó este jueves que Trump excedió su autoridad legal al implementar los aranceles generalizados en febrero.
Al ser consultado sobre el fallo, el presidente Trump expresó su sorpresa y criticó la composición del panel: “Bueno, nos sorprendieron. Tuvimos un voto muy positivo, pero tuvimos a dos jueces de la izquierda radical que votaron en contra. Nada me sorprende con los tribunales”.
Esta medida arancelaria fue introducida por la administración después de que la Corte Suprema, en febrero, invalidara el uso de poderes de emergencia bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), la cual había sido la piedra angular de la agenda arancelaria global de Trump y se había utilizado para imponer diversos aranceles recíprocos a múltiples países.
En aquel momento, Trump calificó el fallo de la Corte Suprema como “profundamente decepcionante” y afirmó sentirse “avergonzado de ciertos miembros de la corte por no tener el valor de hacer lo correcto por nuestro país”.
Tras esa decisión, y en un intento por implementar su política, Trump anunció en febrero que emitiría una orden para imponer un arancel global del 10% bajo la Sección 122, sumándose a los aranceles normales ya existentes. Sin embargo, las pequeñas empresas que impulsaron la demanda argumentaron que la administración intentaba evadir el fallo de la Corte Suprema mediante este nuevo mecanismo legal.
El tribunal comercial dictaminó que los déficits comerciales citados por Trump no justificaban tales poderes arancelarios, enfatizando que la Sección 122 de la Ley de Comercio fue diseñada para otorgar la autoridad de fijar aranceles al Congreso y no a la rama ejecutiva.
“La Sección 122 es una herramienta limitada en el tiempo y estrecha, destinada a abordar crisis específicas de balanza de pagos, no un cheque en blanco para que el poder ejecutivo imponga restricciones comerciales mundiales en respuesta a déficits comerciales ordinarios o para eludir fallos judiciales previos”, señaló el Liberty Justice Center, la firma legal que representó a los demandantes.
Es importante destacar que el fallo se aplica únicamente al estado de Washington y a las dos empresas involucradas en la demanda, ya que los jueces declinaron emitir una orden judicial a nivel nacional. No obstante, los demandantes recibirán reembolsos por los aranceles pagados bajo la Sección 122, junto con los intereses correspondientes.
Ante este escenario, Trump señaló: “Nada me sorprende. Así que siempre lo hacemos de una manera diferente; recibimos un fallo y lo hacemos de una manera diferente”.
Esta decisión representa otro obstáculo para la agenda económica del presidente y podría facilitar nuevos desafíos legales. Jay Foreman, CEO de Basic Fun!, calificó el fallo como una victoria importante para las empresas estadounidenses que dependen de la fabricación global para ofrecer productos seguros y asequibles, añadiendo que “los aranceles ilegales dificultan que empresas como la nuestra compitan y crezcan”. Foreman también destacó que el reconocimiento de que estos aranceles excedieron la autoridad presidencial aporta la claridad y estabilidad necesaria para las empresas que gestionan cadenas de suministro globales.
Paralelamente, la administración ha comenzado a procesar los reembolsos vinculados a los aranceles originales de la IEEPA, por lo que se espera que diversas empresas reciban miles de millones de dólares en repayments.
Tensiones comerciales con la Unión Europea
En otro frente, el presidente Trump anunció el jueves por la noche una nueva fecha límite para finalizar un acuerdo comercial con la Unión Europea. “He estado esperando pacientemente que la UE cumpla su parte del histórico acuerdo comercial que acordamos en Turnberry, Escocia, ¡el acuerdo comercial más grande de la historia!”, afirmó.

Trump indicó que, a pesar de haber mantenido una “gran llamada” con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, los aranceles “saltarían inmediatamente a niveles mucho más altos” si el acuerdo no se concreta para el 4 de julio.
El acuerdo, alcanzado el 27 de julio de 2025 en el club de golf Trump Turnberry en Escocia, establecía un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos. A cambio, la UE se comprometía a eliminar los derechos sobre los bienes industriales estadounidenses, incluidos los automóviles.
La frustración de Trump radica en que los negociadores de la UE aún no han aprobado la legislación necesaria para implementar el pacto. La semana pasada, el mandatario ya había amenazado al bloque con un nuevo arancel del 25% sobre los automóviles, acusando a la UE de incumplir el acuerdo.
Aunque los negociadores europeos no lograron producir un acuerdo finalizado esta semana, Ursula von der Leyen mantuvo un tono optimista tras su conversación con Trump, asegurando que ambos lados permanecen “plenamente comprometidos” con la implementación y que se están logrando avances positivos hacia la reducción de aranceles para principios de julio.
Contexto geopolítico y seguridad
Más allá del comercio, Trump y von der Leyen discutieron la guerra en curso con Irán, coincidiendo en que “Irán nunca puede tener un arma nuclear”.

A pesar de este consenso, las relaciones entre Trump y varios líderes europeos se han tensado debido al conflicto con Irán, ya que el presidente ha criticado repetidamente a sus aliados por negarse a apoyar las operaciones militares de Estados Unidos junto a Israel. Asimismo, Trump ha planteado la posibilidad de retirarse de la OTAN y ha amenazado con retirar tropas de Alemania, Italia y España.
