Quienes viven en edificios de hormigón armado construidos antes del auge de Internet suelen tener mala suerte con el Wi-Fi: la señal del router apenas se recibe después de una o dos paredes, y la navegación se vuelve exasperantemente lenta. Esto es especialmente frustrante cuando se instala fibra óptica y se quiere aprovechar velocidades de varios cientos de megabits por segundo, o incluso gigabits, en los dispositivos. Extender la señal mediante múltiples satélites Mesh es posible, pero resulta costoso y es más un experimento que una garantía. Existen adaptadores que transmiten Internet a través de líneas telefónicas y coaxiales, pero quedan obsoletos con cada nuevo aumento de velocidad; no está claro si se podrá acelerar esas líneas antiguas.
Una solución a este problema promete FTTR, que significa Fiber to the Room (fibra hasta la habitación). FTTR pretende ofrecer tanto una red doméstica rápida como la conexión a Internet en sí, sin grandes obras ni alteraciones estéticas en el hogar. No existe una técnica de instalación predefinida; normalmente, las fibras ópticas transparentes con una fina capa protectora se adhieren a las paredes y zócalos, o se colocan debajo de los suelos, en lugar de utilizar cables más gruesos. Así, no son visibles a primera vista. No hay efectos de luz visibles, ya que el ojo humano no puede percibir las longitudes de onda utilizadas.
- FTTR promete altas tasas de datos sin grandes obras.
- La fibra “invisible” suele tener 0,9 milímetros de grosor y es transparente.
- Huawei ofrece actualmente el único sistema que requiere pocas herramientas.
La gran ventaja: se utiliza fibra óptica monomodo omnipresente, para la que hoy en día se pueden adquirir módulos de 1, 10 y 25 Gbit/s a precios asequibles para usuarios particulares. Una vez instalada, el medio tiene mucho margen de mejora.
