Parece que las persistentes fugas que ha experimentado una pequeña sección de la Estación Espacial Internacional (EEI) durante años han cesado. Las fugas fueron causadas por microfisuras estructurales dentro del pequeño módulo PrK, ubicado en el segmento ruso de la estación, entre una esclusa de aire de la nave espacial Progress y el módulo Zvezda. Este problema ha sido una preocupación constante para los operadores rusos y estadounidenses de la estación, especialmente después de que la tasa de fuga se duplicara en 2024. Esto llevó a funcionarios de la NASA a calificar la fuga como un riesgo de “alta probabilidad” y “alta consecuencia”.
Sin embargo, fuentes recientes indicaron que las fugas se habían detenido, y la NASA ahora ha confirmado esta información.
“Manteniéndose estable”
“Tras inspecciones adicionales y actividades de sellado, la presión en el túnel de transferencia conectado al Módulo de Servicio Zvezda de la Estación Espacial Internacional, conocido como PrK, se mantiene estable en una configuración estable”, declaró a Ars Josh Finch, portavoz de la agencia espacial. “La NASA y Roscosmos continúan monitoreando e investigando las grietas observadas previamente para detectar cualquier cambio futuro que pueda ocurrir”.
Durante casi medio siglo, los cosmonautas rusos han estado buscando las pequeñas fugas como una aguja en un pajar. Periódicamente cerraban la escotilla que conduce al módulo PrK y, al volver a abrirla, buscaban pequeñas acumulaciones de polvo para indicar los puntos de fuga.
Luego, los cosmonautas rusos aplicaban un sellador conocido como Germetall-1 (que ha sido patentado) a las grietas. Volvían a cerrar la escotilla, monitoreaban la presión dentro del módulo PrK y comenzaban la búsqueda de nuevas fugas. Este proceso continuó durante años.
