En marzo de 2011, Japón sufrió el terremoto más potente jamás registrado en su historia, un evento de magnitud 9.0 que desató un devastador tsunami en su costa noreste. Ciudades enteras fueron borradas del mapa y más de 20,000 personas perdieron la vida. Pero la tragedia no terminó ahí: la gigantesca ola amenazó la planta nuclear de Fukushima Daiichi, dañando los sistemas de refrigeración de tres reactores.
Con los niveles de radiación disparándose y explosiones de hidrógeno sacudiendo las instalaciones, los líderes japoneses se enfrentaron a la impensable posibilidad de evacuar Tokio, la metrópolis más grande del mundo con 35 millones de habitantes. Ahora, el documental “FUKUSHIMA: A NUCLEAR NIGHTMARE” reconstruye los nueve días más críticos tras el desastre, ofreciendo una mirada en tiempo real y detallada a los ingenieros que lucharon por evitar un colapso total, a los políticos que tomaron decisiones imposibles y a los ciudadanos atrapados en la crisis.
En el corazón de esta historia se encuentran los trabajadores de la planta, quienes se enfrentaron a una misión potencialmente suicida ordenada por el entonces primer ministro Naoto Kan. Conocidos posteriormente como los valientes “Fukushima 50”, estos hombres relatan las presiones extremas que soportaron al adentrarse en los reactores oscurecidos, arriesgando sus vidas para evitar el peor escenario posible. Durante años, permanecieron en silencio, cargando con la culpa y el estigma en lugar de ser reconocidos como héroes. Ahora, Ikuo Izawa, el supervisor de la sala de control durante el inicio del desastre, y otros testigos de esos nueve días fatídicos, comparten públicamente sus experiencias por primera vez.
