El G7 avanza en colaboración para producir y refinar «tierras raras», clave en la transición energética y tecnológica
Los ministros de Finanzas de los países miembros del G7 —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido— han acordado impulsar una alianza estratégica para desarrollar capacidades propias en la producción y refinación de tierras raras, un grupo de minerales esenciales para tecnologías limpias, defensa y manufactura avanzada. La iniciativa busca reducir la dependencia de cadenas de suministro controladas por actores no aliados y garantizar el acceso a estos recursos críticos en un contexto de creciente demanda global.

Según fuentes cercanas a las negociaciones, el enfoque se centrará en tres ejes principales: exploración conjunta de yacimientos, inversión en infraestructura de refinamiento y armonización de estándares ambientales para proyectos mineros. Aunque no se han detallado plazos ni presupuestos específicos, los ministros coincidieron en que la cooperación debe priorizar la soberanía tecnológica y la seguridad económica de las democracias avanzadas.
El anuncio refleja una respuesta a los desafíos actuales en el mercado de tierras raras, donde países como China —que domina el 80% de la producción global— han ajustado exportaciones por razones geopolíticas. La alianza del G7 también responde a la creciente demanda de estos minerales para fabricar paneles solares, baterías de vehículos eléctricos, imanes para turbinas eólicas y componentes electrónicos, sectores en expansión acelerada.

No se han revelado detalles sobre posibles socios no miembros que podrían sumarse al esfuerzo, aunque fuentes diplomáticas sugieren que se explorarán acuerdos con aliados como Australia —rico en yacimientos— o la Unión Europea, que ya ha impulsado su propia estrategia para reducir dependencias críticas. La decisión final sobre proyectos concretos dependerá de los gobiernos nacionales, pero el marco de colaboración busca agilizar trámites burocráticos y compartir tecnología entre los participantes.
La iniciativa se enmarca en los esfuerzos del G7 para reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro en sectores estratégicos, un tema que ha ganado urgencia tras la pandemia y los conflictos geopolíticos recientes. Aunque no se han mencionado nombres de empresas o consorcios privados involucrados, se espera que el sector minero y las grandes corporaciones tecnológicas —como las del semiconductor— sean clave para materializar los proyectos.
La próxima reunión de líderes del G7, prevista para mediados de 2026, podría incluir un comunicado formal sobre avances en este frente, aunque por ahora las negociaciones se mantienen en fase técnica entre los ministerios de Finanzas y de Industria de los países miembros.
