El Grasshopper Club Zürich sigue enfrentando dificultades para definir su escenario en caso de disputar la promoción por la permanencia. Tras los incidentes ocurridos tras la eliminación en la Copa Suiza ante Stade Lausanne-Ouchy, donde hinchas atacaron el bus del equipo con petardos y rejas, el club confirmó que no podrá jugar su posible partido de ida de la promoción en Lugano debido a una prohibición policial.
Según informaron medios como Blick y Watson, la policía del Ticino ha vetado la utilización del estadio de Cornaredo para dicho encuentro, pese a que había existido un acuerdo preliminary con la ciudad. Esta situación obliga nuevamente al GC a buscar una alternativa, tal como ocurrió la temporada anterior cuando tuvo que trasladar un partido a Lugano por un concierto de Imagine Dragons en el Letzigrund.
Además, según reportes de Tages-Anzeiger, kicker y 4-4-2.com, varios estadios potenciales han rechazado acoger el partido, dejando al club en una posición complicada. La directiva del Grasshopper ya había advertido que los próximos siete partidos serían decisivos, incluyendo los posibles duelos de promoción, tras quedar siete puntos detrás del FC Zürich en la tabla.
El club continúa en contacto con las autoridades de seguridad y representantes de los aficionados para esclarecer los hechos y evaluar medidas, mientras insiste en que los actos de violencia tras la derrota en la Copa «son vergonzosos e inaceptables».
