Según una encuesta realizada por Fandango en Estados Unidos, el 87% de la generación Z ha visto al menos una película en el cine durante los últimos 12 meses, convirtiéndolos en los asistentes más frecuentes a las salas de cine, por delante de los millennials (82%), la generación X (70%) y los baby boomers (58%). Además, este grupo etario promedia alrededor de siete visitas al año, superando a todas las demás cohortes.
Los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, conocidos como generación Z, crecieron en un entorno dominado por el streaming y las redes sociales, pero ahora están buscando experiencias que los alejen de la sobrecarga digital. Como explican Benedict y Hannah Townsend, conductores del podcast Talk of the Townsends, “a medida que Internet se vuelve más omnipresente y, en muchos casos, más molesto, la generación Z está buscando experiencias más allá del espejo negro”.
Para muchos de ellos, el cine cumple con la función de un “tercer espacio”: un entorno social distinto del hogar y el trabajo donde pueden conectarse con amigos, desconectar sus teléfonos durante unas horas y disfrutar de una experiencia colectiva. Esta tendencia está contribuyendo a un resurgimiento en la taquilla global, con 2026 proyectado como el mejor año para la industria desde el inicio de la pandemia.
