La generación eléctrica con carbón en China cayó por debajo del 50 por ciento durante el primer semestre de 2025, según informó la Administración Nacional de Energía, mientras el país impulsa las energías limpias para cumplir sus metas climáticas y la industria de carbón se orienta con fuerza hacia la producción de químicos y fertilizantes.
El sector energético de China experimentó un cambio histórico durante los primeros seis meses del año, al registrarse un mínimo histórico en la participación del carbón en la producción nacional de electricidad. De acuerdo con los datos difundidos por la entidad oficial, las centrales termoeléctricas generaron 2,5 billones de kilovatios-hora, lo que equivale al 49,7 por ciento del total producido en el país.
Las autoridades señalaron que es la primera vez que este indicador semestral se sitúa por debajo de la mitad de la producción eléctrica nacional. Este descenso refleja los avances continuos en la transformación verde y baja en carbono que impulsa el sector en la Administración Nacional de Energía, dentro de una estrategia más amplia destinada a alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060.
La expansión de las energías renovables y la caída de la generación térmica
En paralelo a la contracción del carbón en las centrales eléctricas, la aportación de las fuentes renovables superó por primera vez el umbral del 40 por ciento de la generación total en el país asiático. Los registros oficiales indican que estas tecnologías limpias produjeron cerca de dos billones de kilovatios-hora entre enero y junio.
Esa cifra representó el 41,2 por ciento de toda la electricidad generada a nivel nacional, un volumen suficiente para cubrir aproximadamente el 40 por ciento de la demanda eléctrica interna. Sin embargo, la menor quema de carbón para producir electricidad no significa que el mineral haya perdido protagonismo en la economía del país, ya que la demanda global del combustible se mantiene firme debido a nuevos usos industriales.
El auge del carbón como materia prima para químicos y fertilizantes
Fuera del sector eléctrico, el consumo de carbón encontró un renovado impulso en la industria de transformación química, especialmente tras las disrupciones en los flujos energéticos procedentes de Oriente Medio. Ante el encarecimiento y la escasez de gas natural, el carbón se consolidó como una alternativa competitiva para fabricar productos que van desde fertilizantes hasta petroquímicos y plásticos.
Los mercados respondieron con rapidez a esta versatilidad industrial. Las acciones del sector de carbón a productos químicos registraron un repunte del 30% entre el final de febrero y mediados de marzo, impulsadas por la capacidad de la industria energética para fabricar fertilizantes sin depender de los derivados del petróleo. Con la escalada de los precios del crudo provocada por el cierre del Estrecho de Ormuz, el carbón se convirtió en un sustituto valioso debido a que se mantuvo más barato que las alternativas líquidas.
El modelo de gas de roca y la apuesta de India por replicar el sistema
El año pasado, la producción de gas de roca a partir de yacimientos de carbón alcanzó los 4,2 mil millones de metros cúbicos, utilizando métodos de fracturación hidráulica comparables a los empleados en formaciones de esquisto. Informes recientes apuntan a que PetroChina desarrolla nuevos proyectos para elevar esa extracción hasta los 30 mil millones de metros cúbicos anuales de cara a 2035.

Este despliegue industrial masivo consume unos 380 millones de toneladas de carbón al año. Si se tratara de un país independiente, ese único sector equivaldría al tercer mayor consumidor de carbón del mundo. El éxito de este modelo despertó el interés de otros gobiernos, como el de India, que busca potenciar su seguridad energética mediante el aprovechamiento local de sus reservas carboníferas.
No obstante, los analistas señalan que replicar la experiencia china no exenta a otros países de dificultades técnicas y financieras. El carbón indio presenta características diferentes que dificultan su conversión química, y desarrollar la infraestructura requerida exige inversiones multimillonarias y subsidios estatales sostenidos para competir cuando los precios internacionales del gas natural recuperen sus niveles previos a los conflictos internacionales.
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