El comandante de las Fuerzas de Defensa de Uganda, el general Muhoozi Kainerugaba, generó controversia tras publicar una serie de mensajes en redes sociales que fueron interpretados como ofensivos hacia Turquía. En sus publicaciones, sugirió que, en lugar de a los turcos, se debería entregar el país a ciudadanos chinos, lo que provocó una ola de reacciones tanto en Uganda como en Turquía.
Los comentarios del general, difundidos a través de su cuenta oficial en la plataforma X (antes Twitter), incluyeron frases como: “Los turcos no merecen gobernar su propio país; sería mejor entregarlo a los chinos”. Estas palabras fueron rápidamente recogidas por medios turcos como Sözcü Gazetesi y T24, que las calificaron de “inaceptables” y “provocativas”, especialmente en un momento de tensión diplomática regional.
Ante la creciente presión internacional y las críticas dentro y fuera de Uganda, el general Muhoozi Kainerugaba emitió una disculpa pública. En un nuevo mensaje, aclaró que sus palabras fueron malinterpretadas y expresó su cariño hacia el pueblo turco, afirmando: “Mis kardeşlerimi çok seviyorum” (Mucho quiero a mis hermanos turcos). Esta rectificación fue difundida por medios como Hürriyet, que destacó el giro inesperado en su discurso.
La polémica también fue analizada por columnistas como Sare Şanlı de Independent Türkçe, quien desglosó el impacto simbólico de un tuit de un alto mando militar en las relaciones internacionales, subrayando cómo una sola publicación puede escalar a un incidente diplomático.
Además, el tema se vinculó a un análisis más amplio presentado por el periodista Ahmet Almaz en Haberler, quien conectó las declaraciones del general ugandés con una supuesta estrategia histórica conocida como el “Plan Uganda para Israel”, vinculando el conflicto en Gaza, los intereses de potencias extranjeras en el Nilo y una supuesta agenda de largo plazo que involucraría a Uganda como pieza clave en un entramado geopolítico de cien años.
Aunque no se ha confirmado ninguna fuente oficial que respalde dicha teoría, el análisis de Almaz generó debate en círculos académicos y periodísticos sobre las posibles motivaciones detrás de las declaraciones del oficial ugandés, especialmente en un contexto donde múltiples actores internacionales compiten por influencia en la región del Cuerno de África y el este del Mediterráneo.
El episodio dejó en evidencia la fragilidad de las relaciones diplomáticas en la era de las redes sociales, donde las opiniones personales de figuras públicas pueden tener repercusiones inmediatas en la percepción internacional y en los lazos entre naciones.
