Un nuevo enfoque en la gestión de incendios forestales ofrece un beneficio adicional: la protección de los suministros de agua. Investigaciones recientes han demostrado que la gestión forestal orientada a aumentar la resistencia contra incendios también promueve la “resiliencia hidrológica”, es decir, la capacidad de mantener un suministro sostenible de agua limpia para el medio ambiente.
Según estudios, esta conexión entre la gestión de incendios y la disponibilidad de agua podría resultar en un mayor caudal de arroyos en algunas regiones, lo que potencialmente mejoraría el acceso humano al agua. Sin embargo, también se advierte sobre los desafíos en la gestión de riesgos asociados a estos cambios en el flujo de agua.
Los hallazgos sugieren que las proyecciones de suministro de agua y los riesgos relacionados con el escurrimiento deben tener en cuenta el impacto de los incendios forestales. La implementación de métodos modernos de gestión de incendios no solo ayuda a prevenir la destrucción de los ecosistemas, sino que también contribuye a la sostenibilidad de los recursos hídricos.
