Nuevos estudios sugieren que los medicamentos similares al Ozempic podrían reducir significativamente el riesgo de complicaciones graves después de un ataque al corazón. Investigaciones recientes, lideradas por las universidades de Bristol y University College London, han identificado una vía de señalización cerebro-intestino-corazón que explicaría cómo estos fármacos protegen el tejido cardíaco de una condición conocida como “no-reflujo”.
El “no-reflujo” ocurre en casi la mitad de los pacientes que sufren un ataque al corazón, donde pequeños vasos sanguíneos dentro del músculo cardíaco permanecen estrechados incluso después de que la arteria principal es despejada durante el tratamiento de emergencia. Esta falta de flujo sanguíneo aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca y muerte en el plazo de un año.
Según los investigadores, los medicamentos GLP-1, que imitan una hormona que ayuda a regular el azúcar en la sangre y el apetito, podrían prevenir este problema. Cuando la hormona GLP-1 se libera en el intestino o se administra como medicamento, envía una señal al cerebro, que a su vez activa canales de potasio especiales en células llamadas pericitos dentro del corazón. Al abrirse estos canales, los pericitos se relajan, permitiendo que los pequeños vasos sanguíneos (capilares) se ensanchen y mejore el flujo sanguíneo al músculo cardíaco.
De hecho, el Colegio Americano de Cardiología ahora recomienda el uso de medicamentos GLP-1 como una forma de reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares a través de la pérdida de peso.
