El gobierno neerlandés ha activado un plan nacional de crisis para el suministro de petróleo ante el aumento de las tensiones en Oriente Medio, según informó el gabinete liderado por la primera ministra Dick Schoof, sucesora de Mark Rutte tras las elecciones de noviembre de 2023. La medida responde a la preocupación por posibles interrupciones en los suministros energéticos derivadas de la escalada de conflictos en la región, particularmente tras los ataques de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior respuesta militar israelí en Gaza, que han elevado los riesgos de inestabilidad en el transporte marítimo de hidrocarburos por el Canal de Suez y el Mar Rojo.
El plan, coordinado por el Ministerio de Economía y Política Climática, incluye la preparación de reservas estratégicas de crudo y productos refinados, así como mecanismos para garantizar la distribución prioritaria a sectores esenciales como la salud, el transporte público y la industria crítica. Aunque los Países Bajos no son productores netos de petróleo, su posición como centro logístico y de refinación en Europa —con el puerto de Róterdam como uno de los más importantes del continente— los hace vulnerables a las variaciones en los flujos globales de energía.
La activación del protocolo no implica racionamiento inmediato, pero sí establece un marco de acción coordinada entre autoridades nacionales, empresas energéticas y agencias europeas para monitorear la situación y responder rápidamente ante cualquier deterioro significativo en el abastecimiento. El gobierno ha enfatizado que la decisión se basa en una evaluación preventiva de riesgos, no en una escasez actual, y forma parte de una estrategia más amplia de resiliencia energética tras las lecciones aprendidas durante la crisis de suministros provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Según fuentes del gabinete citadas por De Telegraaf, el plan también contempla consultas con aliados de la OTAN y la Unión Europea para alinear respuestas y evitar medidas unilaterales que puedan desestabilizar los mercados. Hasta el momento, no se han reportado cortes en el suministro de combustibles en los Países Bajos, y los precios del carburante en las estaciones de servicio se mantienen dentro de los rangos habituales para la temporada.
