Recuerdo con nostalgia aquellos años en los que solía jugar al golf allí cada fin de semana. En aquel entonces, para reservar un horario de salida bastaba con tener una tarjeta de crédito registrada en el sistema. No se requerían pasos adicionales ni validaciones complejas; simplemente se aseguraba la reserva con los datos de la tarjeta y se estaba listo para jugar. Esa simplicidad contrasta con los procedimientos actuales, donde aunque la tarjeta sigue siendo necesaria para garantizar la reserva, se aplican políticas más estrictas en cuanto a cancelaciones y comparaciones, tal como indica la normativa vigente de los campos de golf de Disney.
Golfé cada fin de semana allí: el recuerdo de reservar con solo una tarjeta de crédito
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