Acusado de abuso de posición dominante, y tras una primera decisión dictada en 2024, el caso que enfrenta Google a la administración estadounidense experimenta un nuevo giro revelador de las persistentes tensiones entre Washington y los gigantes tecnológicos…
El Departamento de Justicia busca ir más allá
El martes 3 de febrero de 2026, el DoJ (Department of Justice), respaldado por varios fiscales generales estatales, presentó oficialmente apelación contra la decisión relativa a las medidas correctivas impuestas a Google.
En 2024, la justicia federal reconoció que Google mantenía ilegalmente un monopolio en el mercado de la búsqueda y la publicidad. Sin embargo, el juez Amit Mehta, en ese momento, descartó las sanciones más severas, incluida la obligación de ceder el navegador Google Chrome.
Pero para el DoJ, estas medidas siguen siendo insuficientes. En un mensaje publicado en X, la división antimonopolio confirmó su intención de impugnar las decisiones relacionadas con las sanciones, argumentando que no permiten restablecer una competencia justa.
Las autoridades estadounidenses ahora buscan decisiones más estructurales, que podrían llegar hasta la escisión de ciertos activos estratégicos como Google Chrome, Android o incluso el motor de búsqueda de Google.
Google contraataca y defiende su modelo
Esta nueva apelación se produce unas semanas después de la presentada por Google para impugnar la decisión del tribunal federal de Washington.
Según Google, el fallo no tiene en cuenta la rápida evolución del sector, marcada por la emergencia de nuevos actores y el auge de la inteligencia artificial generativa.
En un artículo, Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de asuntos regulatorios del grupo, denunció medidas consideradas desproporcionadas. Entre ellas, la obligación de compartir ciertos datos de búsqueda con competidores y el fin de los acuerdos de distribución exclusivos con socios como Apple o Samsung.
Un compromiso que no satisface a nadie
Si bien la decisión inicial evitó el escenario más radical temido por Google, la cesión de Chrome o Android, al tiempo que mantenía la posibilidad de mantener asociaciones históricas como la de Apple, este compromiso aparece hoy como una solución precaria.
De hecho, para el gobierno estadounidense, no reduce suficientemente la dominación de Google. Por su parte, para Google, esto se traduce en una inestabilidad regulatoria permanente.
Y aunque este caso parece afectar solo a Google, se observa con especial atención ya que podría sentar un precedente para otros gigantes digitales. Más allá de Google, Apple también está siendo objeto de una investigación antimonopolio sobre el ecosistema del iPhone, mientras que Amazon enfrenta una denuncia de la FTC por sus prácticas en el comercio electrónico.
Los juicios, previstos a partir de 2027, también podrían redefinir permanentemente las reglas del juego en el mundo digital…

