Grasa en sangre e hígado: relación y causas

by Editora de Salud

La acumulación de grasa en las arterias también puede afectar al hígado. La dislipidemia (niveles anormales de lípidos en la sangre) y la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHNA) a menudo coexisten debido a mecanismos subyacentes compartidos.

La dislipidemia se caracteriza por niveles elevados de colesterol LDL («colesterol malo»), triglicéridos o niveles bajos de colesterol HDL («colesterol bueno»). Cuando hay un exceso de grasa en la sangre, esta puede depositarse no solo en las paredes de los vasos sanguíneos, sino también en el hígado.

La EHNA ocurre cuando hay una acumulación excesiva de grasa en el hígado en personas que no consumen grandes cantidades de alcohol. Esta acumulación puede provocar inflamación y daño hepático con el tiempo.

La conexión entre ambas condiciones radica en la forma en que el cuerpo procesa las grasas. La resistencia a la insulina, un factor común en la obesidad y la diabetes tipo 2, puede contribuir tanto a la dislipidemia como a la EHNA. La resistencia a la insulina dificulta que el cuerpo utilice la insulina de manera eficaz, lo que lleva a un aumento de los niveles de triglicéridos y una acumulación de grasa en el hígado.

Es importante abordar ambas condiciones para prevenir complicaciones a largo plazo. Los cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable, ejercicio regular y el control del peso, son fundamentales en el tratamiento tanto de la dislipidemia como de la EHNA.

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