La gripe aviar H5N1, altamente contagiosa y letal, ha sido confirmada por primera vez en la Antártida, desencadenando una mortandad masiva de gaviotas cangrejeras (skuas), según reportan diversas fuentes. Este brote representa una amenaza significativa para la fauna silvestre del continente blanco, especialmente las aves.
Investigadores expresaron su preocupación ante la magnitud del evento, describiéndolo como una pérdida que podría haberse evitado. La propagación del virus en la Antártida es particularmente alarmante debido al aislamiento geográfico de la región y la vulnerabilidad de las poblaciones de aves locales, que no tienen inmunidad contra esta cepa del virus.
Las primeras evidencias de la enfermedad se detectaron en aves muertas y enfermas, lo que llevó a las autoridades a implementar medidas de vigilancia y control para prevenir una mayor propagación. Se teme que el virus pueda afectar a otras especies, incluyendo pingüinos y focas, que comparten hábitats con las gaviotas cangrejeras.
Este brote subraya la importancia de la bioseguridad y la vigilancia epidemiológica en regiones remotas como la Antártida, así como la necesidad de comprender mejor la dinámica de transmisión de la gripe aviar en las poblaciones de aves silvestres. La situación está en constante evolución y se espera que los científicos continúen monitoreando de cerca la propagación del virus y sus efectos en el ecosistema antártico.
