88
Una mujer de cuarenta años de Anglet, en los Pirineos Atlánticos (Francia), inicialmente atribuyó su malestar al estrés laboral, pensando que se trataba de un simple agotamiento. Sin embargo, rápidamente surgieron otros síntomas que indicaban lo contrario: escalofríos, tos, fiebre y una fatiga extrema que la obligó a permanecer en cama. A pesar de estos síntomas, la mujer no consultó a su médico de cabecera.
