Investigaciones científicas indican que diversos virus respiratorios, incluyendo la gripe y los coronavirus, pueden sobrevivir por más tiempo en condiciones frías y secas, según lo reportado por académicos.
Durante los meses de invierno, la disminución de la humedad provoca que las gotículas expulsadas al toser, hablar o respirar se evaporen rápidamente. Este proceso permite que partículas muy pequeñas que contienen virus permanezcan suspendidas en el aire durante un período más prolongado.
Por esta razón, el aire frío y seco facilita la propagación de los virus, ya que aumenta su persistencia en el ambiente y, por consiguiente, el riesgo de que lleguen a las vías respiratorias.
