El Manchester City de Pep Guardiola atraviesa un momento de dificultad para asegurar la victoria, incluso cuando domina los partidos. Tras un empate reciente contra el West Ham, un equipo al que Haaland le ha marcado 11 goles en la Premier League – más que a cualquier otro rival – Guardiola admitió que el equipo necesita mejorar su efectividad en el tercio final del campo.
“Cambiamos para hacer a los jugadores más dinámicos, con Rayan, Jeremy [Doku] y Phil [Foden],” declaró Guardiola en la rueda de prensa posterior al partido. “Pero no pudimos ganar el encuentro.”
El técnico también reconoció que podrían haber sido más agresivos en la primera mitad y que, en general, el equipo está teniendo problemas con la creatividad, los centros y los regates esta temporada. A pesar del esfuerzo de los jugadores, la falta de contundencia en ataque es una preocupación constante.
Guardiola se cuestionó su propia decisión de alinear a Semenyo en lugar de Cherki como mediapunta, afirmando: “Absolutamente, para ese rol no hay nadie mejor que [Cherki]. Esa fue una mala elección, pueden criticarme, me lo merezco.”
El entrenador explicó que están aprendiendo a encontrar el equilibrio adecuado, incluso jugando con Cherki y Haaland juntos, aunque admitió que aún carecen de la estabilidad necesaria para competir al más alto nivel en la Premier League. También señaló el impacto positivo de Rayan desde el banquillo, aunque a veces carece del ritmo necesario, lo que le lleva a optar por Semenyo.
En cuanto a la forma de Erling Haaland, Guardiola restó importancia a la falta de goles, insistiendo en que el problema radica en la necesidad de crear más oportunidades. “Volverá”, aseguró el técnico noruego.
El City ha perdido solo un partido en sus últimos 18 encuentros de liga, pero ha desperdiciado 10 puntos en partidos que iba ganando, lo que le ha costado el liderato en la clasificación actual. Entre los partidos en los que dejó escapar puntos estando en ventaja se encuentran los enfrentamientos contra Chelsea, Brighton, Tottenham, Nottingham Forest y, ahora, West Ham.
Este empate contra el West Ham fue especialmente doloroso, ya que se produjo pocas horas después de la victoria espectacular del Arsenal, con Max Dowman como figura clave, sobre el Everton.
Guardiola, visiblemente afectado, intentó restarle importancia a la situación, revelando que había estado tomando una cerveza antes del partido debido a una sanción que le impedía estar en el banquillo. Incluso bromeó diciendo que buscaría más tarjetas amarillas para disfrutar de la vista desde la grada y esquivó una pregunta sobre si Haaland estaba cojeando.
La situación parece tan delicada que, según se percibió, si Guardiola no se reía, terminaría llorando.
